miércoles, 15 de julio de 2015

Carta a mi ex mejor amiga



“Querida ex mejor amiga:

Te llamo ex mejor amiga, porque antes solías ser mi mejor amiga, hasta que me traicionaste contando mis secretos vete tú a saber a cuánta gente y diciendo mentiras sobre mí. Para mí, esa es una de las mayores traiciones que te puede hacer una persona a la que quieres, en la que confías y que era como una hermana. Decidiste cagarla, echar una amistad desde la infancia por la borda, está bien.

La verdad, mentiría si dijera que no me acuerdo de ti constantemente, que no te echo de menos, que no recuerdo tu actor favorito, las cosas que odias, esos gestos que hacías cuando olías algo que no te gustaba…
Ahora, envidio a la gente que habla de su mejor amiga de la infancia y que siguen siendo mejores amigas en la actualidad, porque gracias a ti, yo ya no tengo de eso. Solo tengo recuerdos…


Tengo amigas, sí, pero te volvería a mentir si dijera que alguna ha reemplazado tu lugar. Todo es diferente con mis amigas, no hacemos las cosas que solíamos hacer nosotras, como hablar por teléfono más de una hora y nos regañaban porque iba a venir una factura del copón, a nadie le cuento todos mis secretos como hacía contigo.

Aún conservo a mi mejor amigo de la infancia, bueno nuestro, pero ya sabes… No es lo mismo. Jajaja. Sigue sin ser tú, ese es el problema… Nadie es tú. Aunque, tengo mis contactos y me dicen que desde que tienes novio ya no hablas con tus amigos, que les dejas de lado… Un día volverás y ni yo ni ellos estaremos allí para ti, porque, ahora mismo, estás haciendo las cosas mal.

La verdad, la cagaste bastante y te marchaste haciéndote la víctima y sin pedir perdón por todo lo que hiciste, eso me dolió más todavía… A veces me pregunto: ¿si ella me pidiera perdón y quisiera empezar de cero conmigo, aceptaría? Pero, la verdad, es que ni yo misma sé la respuesta.

A nadie le he dicho lo mucho que te echo de menos, ni a mi novio. Me hago la fuerte, la dura, como que nada importa, pero si me conocieran demasiado, como lo hacías tú, sabrían que es solo lo que quiero aparentar, nada más, no lo que realmente siento. 

Así que, aquí  estoy, desahogándome en un ordenador como una tonta, soltando todo lo que tengo guardado desde hace tiempo. Y tú no lo leerás jamás, porque tengo orgullo, y tú otra orgullosa, y como te marchaste sin pedir perdón, no te pienso hablar aún. Ni siquiera sé si tú me extrañas, piensas en mí, quieres hablar conmigo o lo que sea… No sé nada…

Por ahora, seguiré guardando lo que siento, que te extraño, que te quiero, seguiré pensando en ti y ojalá nada de esto hubiera pasado y aún siguiéramos juntas.

Te quiere,
María.”

María cierra el documento, se seca las lágrimas de la cara con el borde de la camiseta del pijama y se suena la nariz. La extraña tanto… Nada es igual desde que su amiga y ella discutieron y se enfadaron. Le duele no saber nada de ella y que ella ni siquiera la haya pedido perdón aún, después de dos años…

María no le ha contado sus sentimientos a nadie, y por el momento, así seguirá siendo. Espera que algún día, no muy lejano, puedan arreglar las cosas ella y su ex mejor amiga.






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